viernes, 22 de mayo de 2015

La Salud de la Moda

No, no me he trastornado, no... no tengo quemadas las neuronas en plena pre_OPE, os lo digo en serio. De hecho, he hecho ( valga la redundancia) un alto en el camino para atender a unos de los mails que me han llegado hoy y que han llamado poderosamente la atención. yo imagino al otro lado del ordenador a su autor preguntándose ¿Lo leerá?
Todo empezó con esta frase...
"Hola Ana,
Hoy es el estreno online del documental sobre la industria de la moda ética DO WE CHANGE IT?"

La mezcla de palabras como moda, online, documental y ética hizo que abriese cada link para ver qué me iba a perder si no lo hacía. ¡Y menos mal!, Sí, no solo me llevé una grata sorpresa sino además me he topado con la oportunidad de aportar mi minúsculo granito de arena colaborando con la difusión de una propuesta ética y sostenible para el giga_mercado textil mundial.

Como ya me conocéis y sabéis que llevo la palabra enfermera escrita en mi genoma, casi la totalidad de los temas de los que escribo los trato desde la perspectiva enfermera del cuidado, y desde luego, éste no podía ser menos.
¿Tiene que ver algo el mundo de la moda con el mundo de la salud?, os preguntaréis, y no, no empecéis a imaginaros hordas de enfermeras en un desfile de Óscar de la Renta, que no se trata de eso.

Cuando hablamos de salud sabéis que no sólo la salud tiene cabida en el plano individual. La salud es un ítem de bienestar en la sociedad y en la comunidad que nos rodea y con la que convivimos.

Cuando salgo a comprar la ropa nueva a mis hijos ( porque me doy cuenta que han crecido cuando les veo los pantalones "tobilleros"...), quiero una prenda que le siente bien, que sea bonita y que además esté bien de precio, es decir, lo que llamamos relación calidad-precio. Pero en lo que no me fijo, o por lo menos en lo que no voy pensando, es en quien cortó los patrones de la camiseta, o quien cosió los pantalones, o cuantas horas han estado sentado haciendo ropa o cuantas muertes hay detrás de la fabricación de ese día en la fábrica... es decir ni me preocupo de la sostenibilidad y ética que maneja la empresa que fabrica la ropa en el SUR-GLOBAL y que va a vender en el NORTE-GLOBAL.

(haz click en la imagen)


No solemos ser conscientes de las condiciones laborales en las que trabaja el agricultor de algodón, o de si hay  niños esclavizados para poder sacar adelante la producción, niños que llevan el jornal a su casa y no reciben nada a cambio. mujeres que deben trabajar 16 horas diarias para mantener a sus familias, cientos de trabajadores que trabajan con horarios injustos y salarios mínimos en condiciones de hacinamiento y que en ocasiones condiciones que ha llegado a costarles la vida a decenas de ellos.

Ésto no es ético


Hay quien sí se plantea todo ésto desde hace años y que se ha propuesto cambiar el mundo aportando su enorme grano de arena. La cadena textil tiene muchos eslabones que hacer de manera ética y sostenible, y por tanto sana para las personas.
La elaboración de, por ejemplo, una camiseta empieza en la semilla del algodón.Como ya os he contado en alguna ocasión, los cultivos de algodón son sometidos a estrés y  a sobre-explotación con sustancias químicas, plaguicidas, fertilizantes, etc, que tanto manipulan los agricultores, como impregnan la planta. Todo ello, entre otras cosas contribuye no sólo al destrozo del planeta sino que también afecta a la salud de las personas. PRIMER ESLABÓN. 

Si el algodón no es ecológico ni es sostenible ni es ético

El algodón debe ser recolectado y procesado para poder ser transformado en el hilo que dé forma a la tela con la que se configure la camiseta.Las fábricas utilizan químicos, en muchas ocasiones muy tóxicos que ponen en peligro la vida de las personas desde dos importantes vías:
1-El contacto directo del trabajador con el químico
2-La contaminación de las aguas residuales y, por tanto, de los propios ríos donde terminan esas aguas, afectando así a la flora y la fauna de la región que abarca el caudal del río. Afecta de nuevo a las personas y a los animales que consuman esas aguas contaminadas o los animales que hayan muerto en ellas y que , a su vez , sean comidos por otros animales, ya conocéis la cadena alimenticia y quien está al final de todo... o al principio, según se mire.

Ésto no es ético ni ecológico ni sostenible

La elaboración de la camiseta en sí misma ( haciendo referencia al ejemplo anteriormente planteado), comienza a dejar ver su forma desde que tenemos la tela , ya teñida, sobre una plancha y los jornaleros empiezan su trabajo en cadena por secciones: confección y corte de patrones, ensamblaje de las diferentes piezas, costura, plancha, etiquetado, revisión de fallos, etcétera, todo ello en un marco incomparable de ausencia de derechos y prevención de riesgos laborales, una explotación, en resumen.





Esta situación en uno de los penúltimos eslabones de la cadena vuelve a afectar a la salud, en este caso de los trabajadores que sufren las consecuencias de un trabajo indigno, con salarios ridículos con los que no pueden casi ni sobrevivir. Afectación a nivel físico, psíquico, emocional, social... y ya no digamos que enfermen y no puedan ir al trabajo, porque se estila la ley del Talión: no trabajas =no cobras =no comes= no sobrevives.

Ésto ya ni es ético, ni sostenible ni tiene nombre, pero lo permitimos.Sí. Sí, lo seguiremos permitiendo mientras sigamos siendo consumidores desconocedores de la realidad entre bambalinas; mientras no exijamos a la industria la responsabilidad de ser éticos.

Por eso debemos reconocer aquellas marcas, empresas y prendas que tenemos a nuestro alcance y que cumplen con los estándares y la normativa vigente en cuanto a ética y sostenibilidad. Debemos ampliar nuestra exigencias sobre lo que compramos, que cumpla la relación calidad-precio-ética para poder poner cada uno de nosotros nuestro grano de arena para construir un mundo mejor entre todos; porque, no nos llevemos a engaños, o formamos parte del problema o formamos parte de la solución.


La verdadera perspectiva del mundo según Peters


Ahora, eso sí, no hay nadie que lo explique mejor que los autores del documental que acompaña a este post y que invito a que veáis íntegro porque, os aseguro que no tiene ni un minuto de desperdicio.

Queréis ver cómo es posible hacer una industria textil ética, porque no sólo se puede sino que hay gente demostrándolo y qué mejor que podáis ver ( ya hasta comprar) sus productos.

Muchas gracias a Rebeca Pastor y Diego Isabel; (creadores de A Better World Tees  y Fundación Emotiva), por permitirme haceros llegar su proyecto.
Muchas gracias a Carlos Isabel, autor del documental; por hacerme llegar esta fantástica propuesta.
Los podéis seguir a través de las redes

El club de éticos:


Ejemplos de mejores prácticas de la industria y al por menor